14 de Octubre, 2005, 15:43: judamasmasGlosario

Camionetica: autobuses de pequeño a mediano tamaño que intentan prestar un servicio de transporte colectivo a lo largo y ancho del teritorio nacional.

Canillas: pan de harina de trigo alargado, también llamado en el sur pan flauta.

Chill Out: género musical de corte electrónico que se destaca por la calma y especial cadencia contenidos en sus acordes. Música muy popular y ampliamente desarrollada en la isla de Chillaunia (que no tiene que ver con el nombre del personaje) antes de que desapareciera en el mar, trágicamente.

Colector: dícese de quien recoge el pago de los pasajeros en los vehículos de transporte público.

Ladillando: superlativo de fastidiar o molestar.

Pana: En esencia puede ser utilizado como sinónimo de amigo; si embargo, algunos ortodoxos en cuanto a las formas del reggaetonés castizo, suelen ubicar a las personas denominadas por el término a un nivel afectivo más elevado que los amigos. Esto es un tema que provoca discusiones y hasta controversias entre los puristas de la lengua.

Pegue: se refiere a quien se pega, es decir, alguien que muestra una grave conducta de ausencia y nulidad total de acción.

Reggaetonés: son todas aquellas inflexiones, adjetivos, onomatopeyas, y demás expresiones que se introducen en un forma pobre de español y que conforma una especie de neolengua paralela, producto de la perversión total de la música. El Reggaetonés como forma de expresión denota aquel asunto pornográfico tan tomado a la ligera y masificado al límite.

Reggaetonia: condado delimitado por una línea elíptica imaginaria que abarca las zonas de Cacaito, Sabana Grande, Plaza Venezuela y parte de lo que se suele llamar "Centro de Caracas"

Rolitronco: lo máximo que se puede llegar a ser de alguna cosa. Algunos autores separan esta palabra en dos partículas: "roli tronco."

Vaina: palabra que permite denominar prácticamente cualquier cosa.

14 de Octubre, 2005, 15:42: judamasmasHechos Increíbles

Existe una sucursal de agente autorizado de una conocida empresa de telefonía celular que se encuentra ubicada por el Nuevo Museo de las Artes Visuales, muy cerca de Bello Monte que jamás tiene tarjetas prepago, sólo vende aquellos equipos súper carísimos que le roban a uno en un parpadeo y que son cada vez más caros. Es un hecho digno de mención que sólo en Venezuela, así como en unos pocos países del mundo, un mismo producto o artefacto que haga uso de las innovaciones tecnológicas para el bien de la humanidad, aumente de precio con el tiempo, en lugar de disminuir su costo. Esta afirmación no es gratuita, estos artículos deben -como sería hasta obvio, o lógico pensar- bajar de costo según pasa el tiempo desde que son lanzados, ya que siempre surge una nueva tecnología, con mejores prestaciones. A veces lo obvio y lo lógico es lo que menos se ve, deambulando por las calles de la Caracas de los 00’s. Salvada esta mención, podemos centrarnos en el problema de que los aliados comerciales no vendan tarjetas prepago, las cuales representan una ganancia ínfima para el local. En la sucursal, pusieron hasta que algún ensato lo despegó un cartel muy poco amable y que transcrito de manera exacta, decía: “Se agradece: no hay tarjeta prepago.” ¡Rolitronco de aliados comerciales!

14 de Octubre, 2005, 15:41: judamasmasCrónicas de la Caracas de los 00’s

Después de comprar algunas cosas en el supermercado, Daniel Chill Out entró a una panadería capitalina, subió unos escalones que pusieron desde la remodelación, la cual, como muchas otras fue realizada para ubicar al arreglo en el punto más lejano con respecto a la funcionalidad y practicidad, como la del banco, por cierto.

Uno, dos, tres, y Daniel Chill Out con toda la calma dentro de su ser, avanzó hacia el mostrador. Podía percibirse aquel olor a pan salado. Siempre resaltaba aquel cartel que decía “pan caliente a toda hora”, pero nada tenía que ver con el tiempo de más que uno debía pasar para comprar cualquier vaina. En esa como en muchas otras panaderías, demás comercios y distintos lugares, ocurre el fenómeno en que las personas logran una invisibilidad parcial.

Daniel Chill Out era invisible, había una señora además de él, la señora pedía un artículo cualquiera y preguntaba el precio, seguidamente decía que no lo quería. La muchachita que atendía, la que estaba medio chévere, muy diligentemente daba la mercancía y la regresaba, según como se le antojara a la señora. La señora ya llevaba una torta y un refresco de dos litros... y una carajita que saltaba por todos lados, ladillando. Además había otra muchachita, la cajera, la cual no estaba chévere. Ella miraba, hipnotizada, perdida en sí misma mientras Daniel Chill Out seguía siendo invisible.

Se encontraba en la panadería también quien debía ser nada más y nada menos que el viejo portugués, con unos lentes enormes y un ojo de vidrio. Pero justo cuando Daniel Chill Out comenzó a reaparecer en esta realidad y el portugués parecía que iba a recordar que Daniel Chill Out le había pedido dos canillas, llegó un tipo y sin considerar que había en el cuarto un individuo materializándose que había llegado antes que él, pidió ocho canillas. ¿Podías superarlo? En casos como estos, las preferencias son un problema. El portugués fue a servir las canillas, y en el tiempo que se tardaron en seguirle mostrando y diciendo precios a la señora -quien por cierto no se llevó nada además de la torta y el refresco de dos litros- y cobrarles tanto a ella como al de las ocho canillas, llegaron unas veinte personas más. A veces faltando a los parámetros de la atención al cliente, gerencia u organización, pueden tenerse los negocios llenos. Al fin, después que atendieron como a tres personas, atendieron a Daniel Chill Out y le dieron sus dos canillas. El viejo portugués lo atendió. Fue suficiente por ese día: era el volverse invisible, y además, otro problema que se respiraba en el aire: el pegue colectivo. Bela esperaba.

14 de Octubre, 2005, 15:40: judamasmasHechos Increíbles

- Señorita, disculpe, vengo a abrir una cuenta.- dijo un señor

- Sí cómo no, trajo todos los recaudos.- dijo la cajera/modelito de la cuña

 

A continuación el señor saca dos resmas de bajo el brazo y se las alcanza a la cajera/modelito quien las toma, separa dos hojitas y las introduce en la destructora de papel, el tipo casi se queda verde, porque destruyó un documento original, el cual es muy probable que haya costado el 100 por ciento de su precio por concepto de intermediarios y estuvo esperando seis meses para que le dijeran que salió malo y diez meses más para que estuviera listo. Como para calmar al cliente, si es que eso lo calma, la cajera/modelito le dice:

 

- Tranquilo, en este banco no hace falta tanto papeleo.

 

El comercial culmina allí, pero ¿alguien se ha puesto a pensar que le falta lo más importante?

Es triste, pero cierto, al tipo no le dieron el crédito. Presentar papeles suele ser optar por.

13 de Octubre, 2005, 16:10: judamasmasFrases curiosas, odiosas y/o tediosas:

- Haz como yo / como nosotros... Debe ser acompañado de cualquier idiotez que haga perder tiempo. Se ha acostumbrado poner a alguien que ves en otros 284 comerciales más diciendo esto, acompañado por un tono de voz verdaderamente estúpido.

De la hora de las Hot lines:

- Tú nos conoces, somos las originales.

- Envía sepso al 6969

- Quieres que (cualquier cosa) entooooooonces (en un tonito que más bien parece de ronroneo gatuno o de alguna corista promedio de reggeatón) envía (una palabra corta a un código de cuatro números)

10 de Octubre, 2005, 17:33: judamasmasFrases curiosas, odiosas y/o tediosas:

- El siguiente programa contienene elementos de........................................................ Nota: suele ir acompañado de una serie casi interminable de palabrerío que pareciera carecer de sentido y en algún canal del que no deseo acordarme está acompañado de música horrible.

10 de Octubre, 2005, 17:32: judamasmasFrases curiosas, odiosas y/o tediosas:

- Señor agente, ¿cuáles hipótesis manejan con respecto al asesinato del occiso?.- dice la modelito/reportera.

- Bueno, tu sabes. Es como todo: no se descarta ninguna hipótesis.- dice el señor agente de mayor rango en el sitio del presunto crimen.